¿Por qué la Torre de los Clérigos es una atracción de visita obligada?
Una visita a la Torre de los Clérigos es como adentrarse en el perfil urbano y en la historia de Oporto al mismo tiempo. También conocida como la Torre de los Clérigos, esta estructura se construyó como parte del complejo de los Clérigos, con la iglesia y el museo a su lado. Empiezas en el interior de una iglesia barroca llena de cálida piedra, retablos tallados y suave luz que se filtra a través de altos ventanales. El espacio es íntimo y tranquilo, en contraste con las ajetreadas calles de fuera.
A partir de ahí, la experiencia se vuelve más física. Entras en la torre y empiezas a subir la estrecha escalera de caracol de 225 peldaños. Los muros se acercan, los escalones se vuelven más empinados y cada pequeña abertura revela una vista ligeramente superior de la ciudad. La subida es corta pero memorable, y crea expectación con cada giro.
En la cima, la recompensa llega de golpe. Los tejados de terracota se extienden en todas direcciones. El río Duero brilla en la distancia. Podrás divisar la catedral, los puentes y las colinas en capas que definen el paisaje de Oporto. El mirador es compacto, lo que hace que el momento sea compartido y animado, sobre todo al atardecer, cuando todo el perfil urbano se tiñe de un cálido resplandor anaranjado.
La torre también funciona perfectamente como parte de una ruta de senderismo por el centro histórico. Livraria Lello está a la vuelta de la esquina, y la estación de São Bento está a sólo unos minutos. Esto hace que la Torre de los Clérigos sea un complemento fácil de cualquier itinerario, tanto si tienes un día entero en Oporto como si sólo dispones de unas horas para explorarla.
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